Bizcocho de fresas, queso philadelphia y chocolate blanco
Hemos entrado de pleno en el verano y hay que disfrutar de todas las cosas buenas que nos trae: sol, playa (o piscina), terracitas, barbacoas... y como no, un montonazo de frutas deliciosas. Los mercados y fruterías se llenan de colores: fresas, cerezas, melocotones, nectarinas, melones, sandías... Con lo ricas que están estas frutas es una pena que las podamos disfrutar durante tan poco tiempo. Por eso, tenemos que aprovechar mientras están en plena temporada para ponernos las botas.
Realmente comerlas tal cual, a mordiscos, es delicioso, pero todas las frutas de verano nos dan mucho juego a la hora de preparar postres y dulces. Y eso es lo que me he planteado: aprovechar mientras podamos para hacer recetas ricas ricas ricas y facilitas, que es lo que nos gusta (bastante complicada es la vida de por sí para liarnos más aún en la cocina, ¿verdad?). Vamos a comenzar estas recetas de temporada con las fresas, que me pierden. ¿Qué os parece un bizcocho de fresa y queso philadelphia, con un toque de chocolate blanco y bien sencillo de preparar? Suena bien, ¿eh?. Esta receta es una versión de una bizcocho de philadelhia que me pasó mi amiga Merche que está que quita el sentío. Vamos al lío, no me entretengo más, os digo los y nos ponemos a bizcochear.
250 gramos de harina200 gramos de azúcar1 tarrina de queso philadelphia150 ml de aceite100 gramos de chocolate blancoUn sobre de levadura en polvoUna pizquita de salUna pizca de esencia de vainilla150 o 200 gramos de fresas naturales
Comenzamos con el chocolate blanco: con ayuda de un cuchillo lo picamos en pedacitos no demasiado pequeños y reservamos. Lavamos bien las fresas y partimos cada una en dos o tres trozos (en función del tamaños que tengan). Por el momento, también las reservamos.
Ahora ponemos en un bol los huevos con el azúcar y batimos bien con unas varillas de mano hasta que blanquee. Añadimos el yogur, la tarrina de queso philadelphia, el aceite y la pizca de vainilla, y de nuevo mezclamos hasta que quede todo completamente integrado.
Tamizamos juntas la harina, la levadura y la sal y lo vertemos en el bol con la mezcla anterior, y, de nuevo con las varillas, batimos hasta que no queden grumos. Echamos los trocitos de chocolate y las fresas y, con suavidad, mezclamos hasta que se repartan bien por toda la masa.
Vertemos la masa en el molde que elijamos (si es de silicona no es necesario, pero si es de metal recordad enmantequillarlo antes para poder desmoldarlo bien) y lo llevamos al horno (precalentado a 180 grados con calor arriba y abajo). Horneamos hasta que el bizcocho esté bien cuajado, sabéis que cada horno es un mundo completamente distinto, pero para que os hagáis una idea, a mí me suele tardar unos 40 o 45 minutines. En estos casos el truco del palillo es bastante útil: pinchamos un palillo en el bizcocho y si sale seco, significa que está hecho. Lo sacamos y lo dejamos enfríar un ratito antes de desmoldarlo. Listo para disfrutar...